Comunicat Coordinadora del Moviment Veïnal del Vallès.- Durante la primera etapa de la pandemia, el Movimiento Vecinal del Vallés, al contrario
que la clase política que desde el minuto 0 ha estado a la greña de manera virulenta, hemos sido prudentes y responsables en un triple sentido: a) evitando difundir los bulos y relatos partidistas para confundir a la población y desgastar al adversario político, primando el rédito electoral por encima de interés general y la vida de las persona; b) entendiendo que al tratarse de la peor crisis sanitaria global que hemos padecido y
absolutamente desconocida contra la cual no existe fórmula mágica y que estamos en el terreno de ensayo y error, debe confiarse en las decisiones de la autoridades animando al vecindario a cumplir con disciplina los protocolos establecidos; c) impulsado/participando, en las redes de solidaridad de los municipios.

El proceso de desconfinamiento iniciado sirve para incidir en algunas conclusiones, todas ellas con el mismo denominador común: los recortes llevados a cabo durante décadas en la sanidad pública y asistencia social por aplicación de las medidas neoliberales en España, en Catalunya y por lo tanto, en nuestra comarca, han tenido mucho que ver en la falta de recursos para hacer frente, en mejores condiciones, a esta devastadora enfermedad. Es decir, que los problemas que denunciamos, para resolverse, necesitan acabar con los recortes y apostar por unos servicios públicos sociosanitarios con recursossuficientes, algo que requiere decisión política a la que apelamos como movimiento vecinal.

Resulta evidente que la política de recortes ha sido una práctica contraria a lo que aconseja el sentido común para garantizar que los servicios públicos de sanidad y servicios sociales sean eficaces y eficientes desde la perspectiva social y sería imperdonable no tener en cuenta todo lo sucedido a la hora de planificar y adaptar la estructura socio sanitaria de Catalunya y no asumir que la salud no es ningún negocio
con la que obtener beneficios, sino un servicio público que sufragamos con nuestros impuestos y que, es de esperar que los políticos que deciden sobre las prioridades presupuestarias, entiendan que la salud es una cuestión de primerísimo orden que necesita de una sanidad pública 100%. (Seguir llegint Comunicat Pdf)